Los estigmas

San Francisco de Asís

Los estigmas son unas llagas o heridas idénticas a las del Cristo en la cruz que marcan la carne de ciertas personas. Desde San Francisco de Asís, el primer estigmatizado de la historia, conocemos cerca de 500 casos, entre los más recientes se citan Catherine Emmerich, Teresa Neumann y Marta Robin. Padre Pio fue el primer sacerdote estigmatizado de la Iglesia católica. Fue probablemente también aquel para quien duraron más tiempo, 50 años, y también de modo más completo.

Se dice que cuando tenía sólo 11 años, ya gozaba de visiones, había aceptado una gran misión: santificarse y santificar. En 1910, año de su ordenación este grande místico escribe:  » vengo a pedirle un permiso, el de ofrecérmele al Señor como víctima por los pobres pecadores y por las almas del purgatorio. Este deseo se desarrolló cada vez más en mi corazón, a punto que se hizo, diría, una pasión fuerte. Es verdad que esta ofrenda, se la hice muchas veces al Señor, conjurándolo de derramar sobre mí los castigos que son preparados para los pescadores y las almas del purgatorio.  »

La idea de sacrificio está entonces muy presente en el espíritu de Padre Pio. Es interesante a este respecto, como lo pone en evidencia Hélène Renard en su obra  » Prodigios y hombres  » que existen muy pocos casos entre los protestantes (Luther condenó la ascética individual) y ninguno entre los ortodoxos centrados más en la resurrección de Cristo que en su pasión. (Ciertos musulmanes habrían tenido tipos de estigmas que recordarían las heridas de Mahomet en las batallas). Ciertos autores reconocen que un caso de estigmatizado contiene tres condiciones esenciales: una precocidad insólita de inteligencia y de virtudes, un gusto por las grandes austeridades, un deseo de participar en los sufrimientos de Cristo, tres factores que se encuentran en el caso del Padre Pio.

El 20 de septiembre de 1910, recibió los estigmas invisibles no permanentes. « Siente dolores muy vivos, mientras que manchas rojas aparecen de jueves a sábado. Escribe por otra parte el 8 de septiembre de 1911:  » anoche, se produjo un hecho que no sé explicar ni comprender. En la palma de la mano me apareció una mancha rojiza, teniendo más o menos la forma de una moneda de un céntimo, acompañado por un fuerte dolor en medio de la mancha. Este dolor era más sensible en medio de la mano y todavía dura. También bajo los pies, siento un poco de dolor. Este fenómeno se repite desde hace un año (desde el 20 de septiembre de 1910) pero recientemente se había atenuado. « Sufría mucho de jueves a sábado y para soportar su sufrimiento, meditaba cada día sobre la pasión de Cristo.

los estigmas del Padre Pio

El 20 de septiembre de 1918, los estigmas del Padre Pio se vuelven visibles en consecuencia de una visión después de su misa. El vió un misterioso personaje: sus manos, sus pies y su pecho chorreaban sangre. Su vista me espantó, dice, y lo que sentí en ese instante, no sabría decírselo. Me sentía morir… Este personaje desapareció de mi vista y me di cuenta que mis manos, mis pies, mi pecho fueron perforados y chorreaban sangre. Imagine la tortura que experimentaba entonces y que vivo continuamente todos los días. La herida del corazón sangra constantemente sobre todo de jueves a sábado. « Le será informado al padre superior que las manos de Padre Pio sangran durante la misa. Este lo verificará. Instrucciones de silencio le serán dadas por los superiores alertados, Pero la ciudad estará al tanto rápidamente y luego los periódicos. Exámenes médicos le son ordenados.

En junio de 1919 el profesor Romanelli declara por escrito:  » las heridas de padre Pio no pueden ser clasificadas como lesiones comunes y quirúrgicas a causa de sus caracteres________?. Tienen un otro origen que no conozco ». Volvió varias veces. Escribió más tarde  » la herida del tórax no presentaba en absoluto la forma neta de una cruz; tenía la forma neta de un corte paralelo a las costillas, largo si me acuerdo bien de 7 u 8 cm, una cortadura en las partes blandas de una profundidad difícilmente apreciable y que sangraba abundantemente. La sangre tenía las particularidades de la sangre arterial y los bordes de la herida mostraban claramente que no eran superficiales.

Los tejidos a los alrededores no presentaban ninguna reacción inflamatoria y eran dolorosos a la más leve presión. Las lesiones de las manos estaban recubiertas con una membrana inflada de color rojo pardo. Ejerciendo una cierta presión con los dedos y despachurrando entre ellos el espesor de las manos yo tuve exactamente una sensación de vacío entre mis dedos. El profesor Romanelli confirmará este diagnóstico. Y el provincial podrá ver la luz a través de las manos de padre Pio, en cuanto le hizo quitarse sus mitones lo que había hecho por otra parte derribar la costra que recubría las heridas.

Padre Pio no está sin embargo en el apogeo de sus sufrimientos físicos. En los meses que van a venir, vivirá todos los sufrimientos del Cristo en el momento de su Pasión._- Es decir que no sólo lleva los estigmas, sino que tiene también una herida sobre el hombro derecho, como el Cristo había tenido llevando la cruz, lo que lo hace sufrir mucho._- Su cabeza a menudo lleva los rastros de la corona de espinas, visible por su monaguillo que dio testimonio. El padre dice que durante la misa, las espinas son innumerables. Interrogado sobre la flagelación, reconoce que lo vive por lo menos una vez a la semana.

– Como Cristo, conoce también el sudor y las lágrimas de sangre. Dice a propósito que el dolor es insoportable si la sangre es obligada a salir por los poros de la piel. Comprendemos que a la pregunta:  » ¿cuándo sufre?  » el responda en toda verdad:_ » Siempre, todo lo que puede sufrir el que tomó sobre él la humanidad entera. « _Dos o tres meses antes de su muerte, las hemorragias habían comenzado a disminuir, luego las heridas se habían cerrado. Los últimos días de su vida, no quedaba más que las cicatrices que desaparecieron después de su muerte como pudo comprobarlo su médico personal. El crucificado de amor había terminado su misión.

Los 50 años prometidos por Jesús en una visión, habían por fin pasado para él._Padre Pio tuvo a lo largo de su vida todos los carismas que puede conocer un hombre, a la imagen de su maestro Jésus, guardando una modestia profunda y una obediencia perfecta en todas las persecuciones que debió sufrir._Hoy, muchos espiritualistas, y particularmente médium, tienen una devoción verdadera por él y comprendemos por qué._Su vida tan agitada y que no entra en ninguna norma, puede legítimamente interpelarnos, asombrarnos e incitarnos a la reflexión._En un mundo moderno a menudo lleno de ruido, marcado por la búsqueda desenfrenada de una felicidad material que se le escapa constantemente al hombre, la vida de Padre Pio nos vuelve a llevar a exigencias morales y espirituales más grandes frente a nosotros mismos.

A través de todos los carismas de los que era portador es puesta en evidencia la espiritualidad de un gran santo, un muy gran predecesor. Algunos llaman a los seres que se parecen al Padre Pio, los mutantes, otros dicen que prefiguran una nueva humanidad que se volverá espiritualista y cercana del otro mundo …_Frente a esta vida tan plena, por todas las calidades que Padre Pio mostró, por todos los carismas que se revelaron en él, comprendemos que el papa Benoît XV que le apreciaba hubiera podido decir acerca de él estas palabras seguramente muy raras en la boca de un Papa para uno de sus sacerdotes: « Verdaderamente, Padre Pio es uno de estos hombres extraordinarios a los que el Señor envía solamente de vez en cuando a la Tierra para convertir a los hombres. « _Algunos lo llamaron también de esta bella fórmula quién traduce todo lo que sufrió por los otros y también sus carismas:

« Padre Pio, el transparente del Cristo. »