Don de las lenguas

El don de lenguas que se llama la glossolalia le permite a alguien expresarse en una lengua que no conoce.

En San Giovanni Rotondo, Padre Pio encontraba a peregrinos provenientes de todas partes del mundo entero con los que debía hablar su lengua para confesarlos.

Sabemos así que habló de allí en baluba, en chino, en argot americano, etc. Cuando recibía grupos de personas de nacionalidades diferentes, no era raro que todas lo comprendieran. Un poco como lo hacían los apóstoles un día después del Pentecostés después de que lenguas de fuego se hayan puesto sobre cada uno de ellos reunidos en el cenáculo.