La lucha contra el mal

Cuando se piensa en las manifestaciones diabólicas, a menudo pensamos en el Cura d’ Ars a quien el « rezón » como le llamaba, le hacía la vida imposible. Padre Pio también tuvo que sufrir toda su vida una persecución verdadera, afortunadamente con gracias para ayudarle a soportar sus tormentos._Esto comenzó muy joven, tenía apenas cinco años. Un demonio se presentaba bajo aspectos horrorosos, amenazando a menudo, horribles, espantosos. Manifestaciones combinadas con golpes, que lo hacían gritar, exasperando a su padre que estuvo a punto, una vez, de echarlo por la ventana. Una de sus vecinas cuenta que cuando volvía de la escuela, un sacerdote le bloqueaba el umbral de su casa. Un hombre joven llegaba, hacía un signo de cruz, y el pretendido sacerdote desaparecía

• Cuando está en el noviciado, oirá una noche un tipo de trajín en el cuarto de al lado. Cuando se pone a la ventana, se encuentra cara a cara con un perro negro misterioso y horrible con los ojos feroces que da un salto en el vacío y desaparece. Padre Pio se derrumba sobre su cama, vaciado de toda su energía. Cada tarde en el momento de la cena el convento entero oía el ruido que venía del cuarto del hermano Pio. Un obispo huirá espantado. Los ruidos cesarán a petición del superior hecha a Padre Pio de pedirle a Jesús intervenir.

• Las luchas diabólicas se harán el premio diario de Padre Pio. El padre Derobert escribe que  » Satanás desarrolla bajo los ojos pasmados de Padre Pio las infidelidades supuestas, las ingratitudes, faltas de toda clase, pecados que habría cometido en su vida de niño o de adolescente. « _También recibe golpes que, son reales, físicos. El demonio que se le apegó extravía sus cartas, las mancha de tinta que desaparece con tinta bendita. En 1910 escribe al padre Benedetto, uno de sus amigos:  » las tentaciones son en sumo grado desencadenadas más que nunca contra mí… Hay momentos en que prácticamente me encuentro al borde del precipicio y a punto de caer. Hasta durante las horas de descanso, el demonio no deja de turbar mi alma de diversas maneras.  »

En 1911, también escribe:  » El demonio continúa haciéndome la guerra y no se da por vencido. Rezando al pie de Jesús, me parece no sentir más ni el peso del cansancio que experimento a vencerme cuando soy tentado, ni la amargura del asco… _Todas las imágenes feas que el Demonio me insinúa en mi espíritu desaparecen cuando me abandono con confianza en los brazos de Jesús. Especialmente, este espíritu maligno procura, por todo tipo de imágenes, poner en mi espíritu pensamientos de impureza y de desesperación.

El 18 de enero de 1912, escribe a su director espiritual:  » Barba Azul no quiere darse por vencido. Ha tomado todas las formas. Hace algunos días, vino a visitarme acompañado por sus satélites armados de palos y de máquinas de hierro, y sobre todo lo que es peor, bajo su propio aspecto. Quién sabe cuántas veces me tiró fuera de la cama para arrastrarme en el cuarto. Pero paciencia, Jesús, la pequeña madre, el angelito, San José y el padre San Francisco están casi siempre conmigo. Y agrega  » Barba Azul con varios de sus compinches no deja de pelearme, casi diría a muerte. Y un poco más lejos:

« Todavía estaba en la cama cuando tuve la visita de esos cosacos que me golpearon de modo tan bárbaro que estimo como una gracia el hecho de haber podido soportarlo sin morir de eso. Era una prueba, mi querido padre, que era mucho superior a mis fuerzas. Pero el buen Jesús que permitió a Barba Azul tratarme de ese modo, no dejó más tarde de consolarme y de fortalecer mi espíritu. « Ciertas veces los golpes llueven toda una noche, a tal punto que él cree que es su última noche o que va a perder la razón. Se encuentra con sangre en la boca y  » el deseo de irse rápidamente », de morir… « Afortunadamente no solo hay demonios.  » Los personajes celestes no dejan de visitarme y de hacerme probar de antemano la embriaguez de los bienaventurados.  »

Santa Teresa de Ávila_Como Santa Teresa de Ávila, él sentirá  » el corazón herido por un dardo de fuego tan vivo y tan ardiente que creí morir, escribe. No tengo las palabras exactas para darle a entender la intensidad de esta llama … Me parecía que una fuerza invisible me sumergía por completo en el fuego. ¡ Dios mio! ¡ Qué Fuego! ¡ Qué dulzura! … De estos transportes de amor, experimenté muchos, y durante cierto tiempo me quedé como fuera de este mundo. Otras veces sin embargo, este fuego fue menos violento, pero esta vez, un instante, un segundo más, y mi alma se habría separado de mi cuerpo o se habría ido de allí con Jesús. ¡ Oh cual bella cosa de volverse víctima del amor! « Leyendo estas líneas, comprendemos que Padre Pio atravesó muchas veces una frontera, abordando un mundo donde nada es como aquí abajo y que sus palabras pueden sólo evocar.

Pero el demonio continúa su trabajo y se presenta la vez siguiente bajo la apariencia de otro capuchino al que pide él no volver a escribir a su padre espiritual. El cree un momento que es verdad pero su ángel le advierte y desbarata esta nueva trampa._Toda su vida será hecha de esta alternación de grandes alegrías espirituales, de encuentros con la beatitud y de estos tormentos repetidos por los diablos que lo asaltan. Hasta tal punto que a veces, él que es tan luminoso para otros, está como todavía sumergido en la noche. Toda su vida, será el objeto de calumnias que sufrirá en silencio, en particular cuando vendrán de la Iglesia, lo que a menudo fue el caso.

Al final de su vida, además de las persecuciones de sus superiores, y aun estando muy enfermo todavía lucha contra los demonios. « No me dejan un segundo « , confía a un padre. Tiene visiones horribles cuando no es proyectado a tierra, como en esta noche del 5 al 6 de julio 1964, donde se lo encuentra debajo de su cama, después de un gran ruido, la ceja hendida.

Para ser Padre Pio se necesitaba sin duda alguna un alma excepcional y predestinada, un tipo de boddisthava como le llaman los budistas, el ser que viene para encarnarse por amor de otros, y para Padre Pio para sufrir todas las violencias verbales, físicas de este mundo como del otro, para ayudar a otros. Los estigmas constituyen seguramente un aspecto esencial de esta vida oblativa, esta vida ofrecida a los demás.