Mensaje del 21 del diciembre del 2007

Vuestra vida es un camino de Luz y de Amor en el cual, cada día, hacéis el aprendizaje de la vida espiritual. Primero empezáis a caminar a pasitos, con prudencia, luego, viniendo la seguridad, camináis con grandes enjambradas para estar listos para el día de vuestro retorno a la Fuente Divina.

Guardad siempre en vuestro corazón la fe que es vuestro motor, la alegría que es vuestra esperanza, la fuerza que es vuestro bastón de peregrino, que os sostiene y os guía en vuestra ruta. Las desdichas os ayudan a fortaleceros y a salir de ellas enriquecidos y victoriosos.

Cuando nacéis, recibís todos el mismo equipaje. No hay unos que tienen suerte y otros no. Dentro de vosotros tenéis todos una parte divina, dentro de vosotros tenéis todos un ser espiritual que es vuestro cuerpo de Luz. No os fiéis al aspecto externo de una persona, no os fiéis a las apariencias. Muchos tesoros están escondidos y solo aparecen al momento oportuno.

Hijos míos, os exhorto a seguir vuestro camino, a poner en practica el Amor divino que tenéis dentro de vosotros, a nutrirlo con la oración y la bendición. No pararé de decíroslo y de agradecer a todas las personas que rezan, que se juntan en grupos de oración para rezar con la misma fe y con la misma energía. Me alegra el corazón que continúen a formarse grupos de oración, es necesario que existan muchos. Cada vez la Fuerza Divina se encuentra en medio del grupo y, de esta forma, multiplica el egregor luminoso que emana de el. Es con un mismo corazón, con una misma fuerza que vuestras intenciones son enviadas a Dios nuestro Padre.

No dudéis de la fuerza y de la potencia de la oración. Puede mover montañas y restablecer el blanco donde se halla el negro. Estoy triste cuando noto almas que se cierran a la oración, yo que he trabajado para formar grupos de oración los cuales se siguen reuniendo actualmente.

Es por todo ello que, con todo mi amor, vengo a exhortaros que continuéis a encender cuanto más Luz en la cadena que envuelve la Tierra para permitir que este mundo nuevo, este mundo de Amor, este mundo de Justicia y de Paz se instale e ilumine cada uno de vosotros con su verdadero Amor. Os amo, a cada uno de vosotros, y  todos vuestros amados os envían pensamientos de Amor, agradecimientos por todas las oraciones, por los cirios y las flores que les enviáis.

Recibid mi bendición.

Mensaje publicado en la Revue de l’Au-delà Nº 121 (febrero 2008)