11 de Agosto de 2009

Juntos, comenzamos a avanzar en el camino espiritual del Amor que nos conducirá a la Nueva Tierra. Esta Nueva Tierra, tan esperada por numerosos peregrinos, no se encuentra sobre otro planeta, de nada sirve enviar al espacio cohetes y satélites. Es sobre esta Tierra, la Tierra de sus antepasados, que ustedes deben proseguir su camino.

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Cuadro que representa a Jesús durante la multiplicación de los panes et de los peces

Por el poder del dinero, la indiferencia al sufrimiento de su prójimo, el no respeto de su medio ambiente, ustedes llegaron en última instancia al punto de no retorno, y sin embargo, muchos de ustedes reaccionaron y les agradezco. Sí, ustedes deben ser cada vez más numerosos. Multiplíquense, como nuestro Señor Jesucristo multiplicó los panes y los peces. Multiplíquense con fuerza, fe, coraje y determinación para actuar, para enderezar el timón de su buque que tomó una mala dirección. Nada está perdido, ustedes todavía tienen delante de ustedes maravillosos días de felicidad. Ustedes se encuentran actualmente en una tempestad muy difícil de superar. Hay muchos enfermos y daños, pero el buque continúa avanzando sobre las olas. La esperanza y la fe están en los mandos y Dios vela desde lo alto del gran mástil. Cuando las olas son demasiado violentas, muchos desesperados caen al agua y se vuelven así náufragos que luchan a contracorriente, que se agotan y que se pierden, por no haber comprendido la enseñanza.

Pero, ustedes que tienen el conocimiento, ustedes están bien anclados, juntos continuamos nuestro camino a pesar de las tormentas y las tempestades que nos rodean. Quisiera aclarar el término Nueva Tierra que empleo y que empleaba ya durante mi vida en la Tierra.

La Nueva Tierra, es la Tierra depurada y limpia, donde usted vivirá en fusión con su Creador, en Paz, Alegría y Amor. Usted vivirá en el respeto del amor de su prójimo. El poder del dinero habrá sido desterrado, la naturaleza será respetada y usted estará en armonía con ella. Su creencia será universal y toda guerra habrá desaparecido. No habrá vencedor desde el punto de vista de la religión, es la enseñanza de Jesús la que se establecerá sobre la Tierra, porque usted habrá logrado por fin comprender. Sí, será una Nueva Vida que comenzará, una Vida incomparable a la de ahora, porque será una Vida donde los verdaderos valores habrán sido restablecidos.

Es por eso que los animo a proseguir su camino. Ustedes están en la buena ruta, no hay ninguna duda. Pongan en práctica, las enseñanzas recibidas. Ármense con coraje, de fe y de esperanza.

El período que ustedes viven es difícil, ustedes no pueden, en un día, poner en tela de juicio su sistema. Hay que ser realista y guardar a pesar de todo los pies sobre la tierra. Es progresivamente, uniéndose los unos a los otros, que ustedes lo lograrán y le permitirán a su prójimo evolucionar y reunirse en el camino del Amor. Les pido continuar orando y bendiciendo, formando cada vez más grupos de oración. La Tierra necesita oraciones, muchas oraciones para ayudarle en su transformación.

La pequeña Teresa de Lisieux, la madre Teresa de Calcuta, el abad Pierre, y el Papa Juan Pablo II están conmigo para animarle a orar. Juntos, formamos en nuestra esfera de luz un grupo de oración y en cualquier momento rezamos por ustedes y con ustedes. Ustedes no están solos, ustedes jamás están solos, nosotros estamos en sus corazones.

A todos aquellos que se reúnen en grupos de oración, puedo asegurarles que sus oraciones son oídas y que son portadoras de luz. Son como una rosa que se abre y dispersa los efluvios de su olor.

Yo los amo hijos míos, yo los amo y les animo a seguirme en el camino. Yo les amo, cubro y unjo sus heridas terrestres del ungüento del amor para despertarle y mantenerle en la alegría espiritual de la comunión, de la fusión del Cielo y de la Tierra.

Vayan en paz, hijos míos. El Cielo vela sobre la Tierra. Actúen con determinación y fe, todos sus hermanos y hermanas de la Tierra necesitan de Ustedes.

Sean bendecidos.

Padre Pio de Pietrelcina

Mensaje publicado en la Revista de más allá N°138 (septiembre de 2009)